Niños

by Omar Duran

A veces se pierde sabiduría al ganar vida.

Unos que piensan de más,

otros que olvidan llorar,

unos que dicen que saben

y ya no se han de asombrar.

Niña es la esperanza

de un mundo de felicidad.

Con su inocente experiencia

a veces cátedras dan,

y aunque parezca incoherencia

que nadie debe escuchar,

aquel que oiga el mensaje

no lo pretenda cortar.

Hay que entender su postura

para entender su verdad.

Cuando coartamos su libertad,

su pena se hace silencio.

Muere un impulso de ganas

de su expresión de bondad.

La inteligencia de los niños

es ágil y fascinante,

pero en todo lo que no entiendan

alguien más deberá explicarles.

¿Por qué al mayor más respeto,

solo pensando en su edad?

Algunos caminos largos

van llenos de suciedad.

El respeto debe de ser siempre,

siempre debe de ser igual.

Tanto al mejor caminante,

como al que apenas va a comenzar.

No por crecer un metro

ya nos sintamos inmensos.

La diferencia con los niños

no se percibe en el universo.

Sí se percibe el amor

que los seres van generando.

Ojalá su tierno calor

ablandara a los más amargos

derritiendo la rigidez,

restituyendo el sentido humano.

Para encontrar alegría

busquemos en la bondad.

Acerquémonos a los niños

para aprender a enseñar.

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